Llevamos meses de confinamiento por una pandemia mundial, con sus consecuencias en la salud pero también en la vida del país, con restricciones y cierres en sectores como la hostelería, centros de estética, cultura, ocio, deportes que consideramos abusivos, injustificados y a los que debemos dejar abrir siempre bajo control y con las medidas e inversiones que ya hicieron en sus establecimientos para adaptarse a la nueva situación.
Estos colectivos asumieron que tenían que cambiar pero hay otros que siguen igual como la Generalitat de Catalunya con su incompetencia en la primera ola y que vuelven a demostrar ahora.
Y en esta vorágine de cifras y medidas es donde el Govern con la complicidad del Gobierno de España o a la inversa en otras ocasiones vuelven a atacar ese bien tan ansiado como es la libertad. Porque una cosa es restringir movimientos para evitar la propagación de un virus y otra coartar la libertad de los empresarios y ahora también, de la educación.
Pues no quería yo desviar la atención de un artículo que nace como opinión local a cuestiones de país pero la situación actual lo requiere.
Por ello, desde el Partido Popular volvemos a decir que apoyaremos las políticas locales a favor de los colectivos que más están sufriendo las medidas restrictivas pero también pedimos al Gobierno Municipal que se posicione ante la Ley Celaá que coarta otras libertades: la de los padres a elegir centro para sus hijos, a los que eligen la escuela especial, a la escuela concertada y a aquellos que creen que el español debe seguir siendo defendido en las aulas.
Porque sabemos que la libertad es un valor ansiado en estos tiempos y necesitamos ahora, más que nunca, dejar apartadas diferencias ideológicas y luchar por ser libres y plurales a nivel individual y de ciudad.



