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Sergio Engli, regidor del grup municipal

La Diada pasó, las 400 o 500 mil personas que quisieron participar en la “Vía” pudieron hacerlo libremente (el millón seiscientos mil participantes suena a broma de mal gusto, pues para cubrir los 400 km sin excederse, como sólo tocaban a 25 cm. por persona, deberían haber ido en fila de a uno y pegados pecho con espalda), y lo hicieron del mismo modo que quienes quisieron quedarse en casa lo pudieron ha­cer libremente. 

 

El problema es que hemos estado otro año hablando y hablando de este tema; la Generalitat ha desistido de presentar presupuestos este año y no tiene ideas nuevas (ni antiguas) salvo machacar en los medios de comunicación para hacernos un lavado de cerebro; y mientras, los empresarios no invierten porque la incertidumbre es la peor enemiga de la inversión, y si no hay inversión no hay creación de em­pleo… muchas empresas desisten de instalarse aquí mientras otras se van a otras regiones o al extranjero.

 

Así no hay manera de levantar cabeza, aunque para algunos Cataluña recibirá el maná como el pueblo judío en el desierto del proceso de la independencia, y es que no se nos dice la verdad, y aunque ese sueño fuera a ser perfecto tras este proceso, la pregunta es: ¿y mientras tanto? ¿Tenemos que se­guir como estamos hasta lograr llegar a esa supuesta (y falsa) perfección? Pongámonos de una vez en serio a preocuparnos de levantar esta nuestra querida Cataluña, y dejemos los experimentos que ni con gaseosa salen bien.

 

 

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