Joan Martínez, Síndic Municipal de Greuges de Gavà

Las últimas filosofías de la circulación en las ciudades son ‘pacificar el tránsito o tráfico’, es decir, procurar que haya menos circulación, más espacio para las personas, cambiar las indicaciones y sistemas… Podríamos decir que mejora, pero no acabamos de conseguirlo.

Primero hay que mejorar el transporte público antes de tomar otras decisiones de ordenamiento o distribución del espacio, ya que no hacerlo nos lleva a lo que tenemos. El sistema ferroviario nos está dando muchos problemas, por falta de inversiones, por falta de comunicación, sobre todo por falta de visión de quien decide. Si se hubiera invertido, planificado y realizado con visión global y de futuro, lo habrían hecho mejor. El autobús se hace insufrible, especialmente por la cantidad de personal que lo usa, ¿y cómo va el tren? Peor.

Nos queda el vehículo personal y andar, mucho andar, el caminar para el paseo, ya que normalmente estamos lejos del trabajo. Con lo cual solo nos queda el vehículo. Si estamos adaptando las ciudades para pacificar el tráfico estamos generando problemas de todo tipo. Si añadimos eso que llamamos vehículos personales (patinetes o bicicletas), acabamos desquiciados.

Lo malo es que eso se transforma en mal humor, histeria, malos modos… de todo. Vemos cómo no se respetan los pasos de peatones, presión en los conductores y conductoras, circulación asfixiante. No lo estamos llevando bien; si movemos el vehículo, no hay aparcamiento para todos y nos obliga a pagarlo con unos costes muy altos. Si a esto añadimos el costo del combustible, peor. O sea, que no llegamos a final de mes.

Es cierto que las ciudades hay que arreglarlas y que el paradigma es vivir mejor. Habrá que esperar más y cargarnos de valor y paciencia. Pero sobre todo hay que pensar que nuestros ciudadanos no tienen la culpa, y no debemos hacerles pagar a ellos estas situaciones.

Debemos exigir a quien nos dirige muchas cosas, debemos estar vigilando lo que hagan, pero también hay que poner de nuestra parte para conseguir el paradigma.

La convivencia tiene que ser de todos y la circulación no se excluye, pensemos un poco.

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