El Centro de Tratamiento de Residuos Municipales (CTRM) de Gavà y Viladecans (Barcelona) ha instalado placas fotovoltaicas que permiten que un 25 % del consumo eléctrico venga de la energía solar y ahorrará anualmente 191 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero.
Así lo ha explicado este lunes en un comunicado el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), que gestiona el centro junto con el Ayuntamiento de Barcelona a través de una empresa pública.
La cubierta está formada por 1.298 módulos fotovoltaicos y su instalación ha supuesto una inversión de 350.000 euros.
Esta actuación sigue los principios marcados por el Plan clima y energía 2030 del AMB, que tiene entre sus objetivos lograr que el 30 % de la energía consumida en la metrópolis sea renovable.





