El coronavirus sigue aquí y tenemos que continuar actuando con la máxima prudencia. Los contagios en Gavà están a fecha de hoy bastante estables, pero todas las precauciones son necesarias. La prevención y la protección deben marcar nuestro comportamiento individual y colectivo. Por supuesto, también de los servicios municipales, y el Ayuntamiento mantiene la intensidad en la vigilancia y en la limpieza, en la atención ciudadana con nuevos recursos virtuales y presenciales, y en las medidas que estamos aplicando.

Pero la vida sigue, tiene que seguir. Y el inicio del curso escolar es el mejor ejemplo. Miles de niños, niñas y jóvenes se han incorporado a las aulas. Como era previsible, están surgiendo casos en algunos centros, pero la situación está bien controlada y las clases se están desarrollando con normalidad dentro de las dificultades. Y en ello tiene mucho que ver la responsabilidad de las familias y de los profesionales de la educación y de la sanidad. A ellos, una vez más, mi más sincero reconocimiento por su capacidad de gestionar un momento tan excepcional.

Demos un voto de confianza y todo el apoyo a la comunidad educativa, y aunque echamos en falta más eficacia y recursos por parte de la Generalitat -la administración con plenas competencias en enseñanza-, el Ayuntamiento seguirá siempre dispuesto a sumar. Está en juego la salud, la formación y el futuro de quienes crecen en Gavà y la hacen cada día mejor.

Esa mirada al futuro es la que también aporta la transformación de la carretera de la Santa Creu de Calafell. Ya han empezado las obras que la convertirán en un eje cívico que hará realidad una larga reivindicación: pacificar la C-245, integrarla en la ciudad y hacerla una vía más amable y más segura, más fluida y menos contaminante. Durante muchos años hemos sufrido el ruido y la congestión de una vía ocupada mayoritariamente por el vehículo privado, y ahora dejaremos eso atrás. Es un cambio muy importante a favor de la movilidad sostenible y la calidad urbana, valores esenciales del modelo que representa Gavà, y que la pandemia ha evidenciado todavía más. La Covid-19 pone de relieve que las ciudades tienen que ser planificadas y construidas como espacios equilibrados y saludables, y esta es la apuesta de Gavà.

Es una obra compleja y las molestias son inevitables, pero las intentaremos minimizar. El proyecto vale la pena, y cuando a principios del 2022 veamos la obra finalizada, estoy convencida de que nos sentiremos satisfechos de haber dado un paso más hacia ese futuro que no queremos dejar de construir juntos.

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