En Comú Podem votamos en contra de la nueva subida de impuestos realizada por rl gobierno local (PSC y Junts per Gavà), y que impactará directamente a comercios y ciudadanos. El incremento del IBI en un 5% y de la tasa de basuras en un 20% es la respuesta a requisitos externos, pero la realidad es que esta medida genera descontento en la población.
El año pasado, el aumento del IBI en un 9% y de la tasa de basuras en un 30% ayudó a que el presupuesto municipal pasara de 61 a casi 68 millones de euros. Sin embargo, la ciudadanía no ha visto mejoras tangibles en los servicios, cuidados o prestaciones. Esta falta de retorno ha llevado a una creciente frustración entre familias y comerciantes, que cuestionan el destino de esos 7 millones extra recaudados el año anterior. Y ahora suben de nuevo impuestos.
Además, la modificación en la Tasa de Licencias de Urbanismo (que elimina la distinción entre obras mayores y menores) refleja una falta de sensibilidad hacia las necesidades de los ciudadanos. Al establecer un importe mínimo de 300 euros para las licencias de obras, se penaliza a quienes desean realizar pequeñas reformas, una decisión que podría haberse manejado de manera más equitativa.
La preocupación no es sólo el aumento en sí, sino la percepción de que estos aumentos de impuestos no están mejorando la calidad de vida en la ciudad. La administración municipal debe priorizar un enfoque más justo y sensible, que considere el impacto en la ciudadanía y garantice que las recaudaciones se traduzcan en mejoras reales.
Desde nuestro grupo, no nos oponemos a la necesidad de recaudar impuestos para servicios, sino al modo en que se implementan y a su justificación. Exigimos un cambio de enfoque, que priorice el bienestar de la población en la gestión fiscal.



