Article opinió Vox octubre 2023
Marc Cívico, portaveu de Vox

Cualquier persona que haya vivido en el campo, que conozca el medio natural o tenga experiencia en la gestión forestal, sabe que nuestros bosques llevan años sufriendo un preocupante abandono. No es una percepción aislada, sino una realidad que los vecinos denuncian de forma constante.

En los últimos tres años he recogido numerosas quejas en la pineda de Gavà Mar, Can Trias y Bruguers. En muchos casos ni siquiera se cumple lo que establece la Ley 5/2003, que obliga a mantener una franja de seguridad de 25 metros entre las zonas habitadas y la masa forestal para reducir el riesgo de incendios.

Tras el reciente incendio, visitamos a los vecinos de Can Trias. Nos explicaron que tuvieron que reclamar repetidamente al Ayuntamiento la poda de la vegetación cercana a sus viviendas. Finalmente, se actuó poco antes de San Juan, pero, según denuncian, los restos vegetales quedaron abandonados sobre el terreno, incrementando de nuevo la carga de combustible.

A esta situación se suma una normativa cada vez más restrictiva que impide a muchos vecinos realizar las labores de limpieza y mantenimiento que durante años ayudaron a conservar el bosque. Toda la responsabilidad recae ahora en las administraciones, pero cuando estas no cumplen, el monte sigue deteriorándose.

¿Qué nos queda entonces? Bosques abandonados, más combustible vegetal acumulado y un riesgo creciente de incendios cada vez más graves. Proteger el medio ambiente no consiste en dejar que el bosque se llene de maleza, sino en gestionarlo con sentido común. Limpiar y mantener nuestros bosques no es ir contra la naturaleza; es la mejor forma de protegerla y de garantizar la seguridad de las personas.

PUBLICITAT