Alejandro

No es fácil encontrar un momento para charlar con Alejandro Martínez, aunque sea a través de videoconferencia, ya que hace dos décadas que cambió Gavà por Madrid. El compositor gavanense tiene una agenda muy apretada y muchos frentes abiertos. Encontramos el momento el día después de haberse celebrado Eurovisión Junior, con un resultado que las apuestas no habían previsto. Sandra Valero tuvo la victoria en sus manos y acabó en segunda posición.

¡Un segundo puesto en Eurovisión Junior! Eso está muy bien…

Estamos muy, muy contentos. Y fue muy emocionante, porque hubo un momento de acariciar la victoria, de rozarla. Pero la penita de no ganar no nos duró ni un minuto porque nos dimos cuenta enseguida de que un segundo puesto era un muy buen resultado.

Detrás quedan muchas otras candidaturas…

Sí, sí. La canción está hecha con Luis Ramiro, Diego Cantero de Funambulista y David Parejo. No pudimos ir a Niza, pero nos juntamos en una casa, hicimos arroz y nos planteamos un día de disfrute y de celebración. Celebrar que la canción estaba en Eurovisión, que eso ya es muy difícil, muy complicado.

¿Cómo fue el camino hasta llegar ahí?

Largo pero muy divertido. Fíjate que estábamos inmersos en componer temas para el Benidorm Fest, y al final no hemos conseguido meter ninguna canción (ríe). Pero durante ese proceso se nos sugirió que lo intentásemos también en el Junior, a ver qué pasaba. Y le dedicamos una semana muy intensa pensando en la canción para Sandra. Y cuando la tuvimos, pensamos que era un tema muy poderoso, que funcionaba muy bien. Y, a partir de ahí, todo fue rodado. Lo hemos vivido disfrutándolo mucho, aunque teníamos la inquietud de cómo lo iba a aceptar la gente. Porque los eurofans, ya sabes…

Son muy entregados pero muy exigentes…

Son maravillosos, pero muy exigentes, sí. Así que teníamos mucha inquietud, pero la canción caló muy bien. Siempre hay voces críticas, pero la recepción fue muy buena.

¿Cómo es hacer una canción para una niña de 11 años?

Sabiendo la edad de Sandra Valero, compusimos una canción un poquito enfocada a eso. Incluso hicimos baladas porque Sandra decía que quería una canción lenta. Pero cuando hicimos “Loviu” pensamos que querría una balada, pero que iba a flipar con esto, que es muy marchoso y le iba a gustar mucho. Y así fue.

Y la ha defendido de diez…

¡Bueno! Nosotros hemos compuesto la canción y nos quedamos en la retaguardia. Pero lo que hace Sandra Valero, igual que el resto de chavales, me parece espectacular. Tener esa sangre fría, esa cabeza, a esa edad… ¡madre mía! Y vocalmente lo hizo espectacular. Me parece un esfuerzo increíble.

Eurovisión Junior ha ido estupendamente, pero para el Benidorm Fest volviste a quedarte a las puertas…

Es que es muy complejo. Hay muchas canciones, un jurado muy amplio, muchas voces y muchas cosas a tener en cuenta. Pero lo vamos a seguir intentando y yo creo que en alguna edición lo lograremos y me encantaría formar parte de eso.

¿Cómo es componer a ocho manos?

Bueno, más que ocho manos son seis. Diego, Luis y yo somos los que estamos ahí en el proceso de escribir canciones. En el caso de “Loviu”, por ejemplo, estábamos haciendo una balada muy bonita y, cuando estábamos un poco cansados y bloqueados, uno saltó y dijo: “oye, I love you, ¿qué tal?” El otro remató con otra idea, el otro aportó una melodía y nos animamos entre todos. Así sucede, es una cosa muy curiosa. Y cuando tenemos la maqueta, David Parejo es el que hace magia y la produce. Es un trabajo de cuatro, es muy colaborativo y las ideas fluyen mucho más de lo que te imaginas. Pruebas muchas cosas, muchas no funcionan y otras sí. Es muy divertido.

¿Cómo valoras estos 20 años en Madrid?

Han pasado muy rápido y he hecho muchas cosas. Pero siento que he evolucionado mucho. Vine apostando por mi carrera discográfica y ahora estoy apostando por componer para otros artistas, que es una cosa que no contemplaba y que me encanta hacer. Y que canten mis temas Pastora Soler, Sergio Dalma o Raphael… Me han pasado cosas muy bonitas.

Es que has logrado componer para grandísimos nombres…

Sí, sí, eso es increíble. Porque yo toco de gira con Funambulista y me he recorrido España de arriba a abajo veinte veces. He tocado con mucha gente, pero lo que más me gusta es componer. Entregar esas creaciones a grandes cantantes y que las lleven por el mundo es un orgullo.

La conexión con Diego, con Funambulista, ha sido fundamental, ¿no?

Sí. A mí me cambió. Es uno de los encuentros fantásticos que he tenido en mi vida como músico. Diego ya era mi amigo y estaba igual que yo y tantos otros, intentando empezar una carrera. Y un día me propuso tocar con él… y hasta hoy. Hemos crecido juntos y nos han pasado cosas muy bonitas a raíz de esa amistad. Así que siempre que tenemos la oportunidad de juntarnos y hacer canciones lo hacemos porque tenemos química y hablamos el mismo lenguaje.

Hace tiempo que no tenemos canciones tuyas cantadas por ti. ¿Cómo está ese tema?

Lo tengo aparcado porque estoy en varios frentes y no tengo la energía ahora mismo para eso. La que tengo la dedico a otros asuntos en los que estoy muy ilusionado y en los que siguen saliendo cosas. A lo mejor en algún momento grabo un Grandes Éxitos (ríe).

¿Dónde andas embarcado ahora?

Pues seguimos escribiendo canciones. “Loviu” ha sido el resultado de un trabajo que hicimos en julio, por ejemplo, encerrados sin vacaciones (ríe). Y eso es lo que seguimos haciendo, escribiendo canciones para artistas que están preparando repertorios y con mucha ilusión siempre.

Alejandro

EN CUATRO DATOS…

Alejandro Martínez (Gavà, 1980) nació en una familia que parece tocada por el arte. Todos sus hermanos tienen esa faceta, de una manera u otra, pero él es el que la ha desarrollado más profesionalmente. Alumno, como tantos otros en Gavà, de la escuela de Carmen Amat, la música le ha acompañado desde siempre. Formó parte del grupo Veinte o Veintisiete o del colectivo Les Nits de l’Art que impulsó su hermano Rubén. Suyo es el himno “Vengo a cantautar”, toda una declaración de intenciones. Hace 20 años decidió trasladarse a Madrid, donde ha desarrollado una carrera que ha dado cinco discos propios, pero que, sobre todo, le ha convertido en un compositor de prestigio para otros artistas. Pastora Soler, Sergio Dalma o Raphael son algunos de los nombres de los que puede presumir. Su último hito, estar entre los creadores del tema “Loviu” para Eurovisión Junior. De los nombres que aún le faltan, fantasea con componer para Luz Casal o Ana Belén.

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