En los últimos años estamos viendo muchos cambios en la forma de hacer política; es cierto que las cosas evolucionan, menos mal. El mundo debe evolucionar para bien y aprovechar las cosas buenas que ya existen. Más en el caso de la política y las relaciones.
Los debates políticos se han transformado en batallas, llenas de insultos, desprecio y mucha falta de respeto. Hay que dar a los ciudadanos ejemplo de educación, respeto y coherencia. Claro está que quien decide el voto somos los ciudadanos y también debemos ser coherentes con lo que hacemos.
Últimamente estamos llegando a límites insospechados, no solo en la política, también en la prensa, en debates, en discursos, en las redes… en muchos sitios. Hemos llegado a la mentira para justificar incoherencias, errores, malas prácticas, incluso delictivas, y lo malo es que lo aceptamos y aquí se acaba el problema.
ASÍ NO. ESTAMOS HABLANDO DE PERSONAS FALLECIDAS, no solo de materiales o daños; son personas. Ya sé que hay cosas que no se pueden remediar, pero hay que actuar con respeto y humildad y, si hemos metido la pata, asumámoslo con gallardía y honradez, no con prepotencia y desprecio, Y MUCHO MENOS CON MENTIRAS.
Así no. Debemos recuperar la ética, el respeto, la honradez y la humildad. Debemos y tenemos el derecho de exigir estas cosas a todas las personas, pero tenemos el deber y la obligación de practicarlas también nosotros.
Como seres humanos inteligentes, debemos hacerlo, pero sobre todo aquellos que tienen la obligación de velar por nosotros tienen que grabárselo a fuego en la frente, y si no son capaces de hacerlo, que lo dejen.
Así no. Si no somos capaces de pensar en los demás, en la comunidad, no nos pongamos a querer administrarla.
ASÍ NO. ME COMPLACE SABER QUE NO TODAS LAS PERSONAS SON ASÍ, ESO ME DA ESPERANZA.



