Joan Martínez, Síndic Municipal de Greuges de Gavà

Una forma de gobierno de los estados es la de permitir que todos sus ciudadanos y ciudadanas participen y decidan quienes deben ser sus representantes, en aquellos estamentos que dirijan las decisiones para el buen funcionamiento del Estado. También nos permite decidir sobre políticas a realizar, no solo eligiendo a quién nos representa, sino participando en esas decisiones. Esto debe ser así no solo en los estados, sino también en los diferentes entes de gobierno que forman nuestro país y en todas las entidades u organizaciones en las que queramos participar. Y, claro está, en nuestra propia casa.

Todo eso ya lo sabemos, pero ¿lo tenemos en cuenta a la hora de elegir a nuestros representantes? ¿Nos explican las políticas que proponen? ¿Las leemos, estudiamos y comprobamos que en ellas se cumplen todos los preceptos que consideramos democracia?

Como ciudadanos y ciudadanas de una democracia, debería ser nuestra primera obligación ver si se cumplen dichos preceptos, cuándo se escriben, cuándo se transmiten y cuándo se ponen en marcha los proyectos políticos.

Aunque a veces las estadísticas pueden parecer dudosas, se están publicando algunas procedentes de la comunidad europea, donde dicen que estamos perdiendo democracia, y a pasos agigantados. España no sale muy bien parada en estas estadísticas.

Soy de una generación que lucha por tener una democracia, y conseguimos una con una Carta Magna, una Constitución, que debía garantizarla, y unas leyes que la desarrollaran.

Además de las estadísticas, hay recomendaciones de la Unión Europea sobre el incumplimiento de algunas normativas y, lo que es peor, sobre la aplicación de otras que ponen en entredicho nuestra democracia.

Europa nos dará recomendaciones, pero somos nosotros, los ciudadanos y ciudadanas, los que debemos salvaguardar nuestra Constitución y pedir unas leyes justas que la desarrollen.

La democracia nos da libertad, no dejemos que se nos vaya.

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