Si después de dos años consecutivos subiendo los impuestos y asfixiando cada vez más a los vecinos, este Ayuntamiento necesita recurrir a créditos para poder ejecutar mejoras en la ciudad, es evidente que estamos ante una mala gestión y una absoluta falta de previsión. Resulta indignante que, tras exigir un esfuerzo económico tan grande a los ciudadanos, se opte ahora por endeudar al municipio.
Llevo tiempo advirtiendo que millones de euros del presupuesto municipal se destinan a gastos que no son de primera necesidad, mientras se descuidan las verdaderas prioridades de la ciudad. Los hechos, una vez más, me dan la razón. No se puede gobernar a base de improvisaciones ni de promesas vacías que, según indican los propios informes, después no cuentan con la financiación necesaria para hacerse realidad.
Las mejoras deben planificarse y ejecutarse de manera progresiva desde el primer año de mandato, no únicamente cuando se acercan las elecciones. Además, es fundamental mantener en buen estado lo que ya tenemos. Si se abandona ese mantenimiento —como está ocurriendo—, las inversiones futuras para reparar lo deteriorado serán mucho más costosas.
Este equipo de gobierno repite el mismo patrón de siempre: decisiones precipitadas, intereses electorales y una preocupante falta de responsabilidad. Un mandato dura cuatro años, y precisamente esta manera de gobernar, basada en la improvisación, es uno de sus grandes males.
Desde VOX me comprometo a llegar a cada barrio y a cada hogar para explicar a los vecinos esta forma de actuar que considero una auténtica trampa. Los vecinos merecen respeto, transparencia y una gestión responsable durante todo el mandato, no solo cuando llegan las urnas.



