Debemos estar contentos: las Navidades nos han traído un regalo anticipado. El día 14 de noviembre el Parlament de Catalunya ha aprobado una ley que nos libera de la obligación de pedir cita para que nos atiendan las administraciones. Además, esta ley, por la cual recuperamos algunos derechos que estaban en entredicho, nos ayudará a solucionar de forma más clara, más recíproca, con una visión más social y con voluntad de consenso, nuestras relaciones con la administración.
«Es modifica l’article 21 per a incorporar-hi la prohibició expressa d’imposar l’obligació de demanar cita prèvia per a accedir als serveis presencials de l’Administració, tot establint que aquesta mesura només es pot utilitzar per a millorar l’atenció a les persones. Aquesta modificació té l’objectiu de garantir el dret a una atenció adequada, que es pot veure vulnerat quan l’accés a l’Administració es condiciona a mecanismes de gestió que, en determinades circumstàncies, dificulten o impedeixen l’exercici efectiu dels drets dels ciutadans davant l’Administració, especialment en el cas de col·lectius vulnerables o afectats per la bretxa digital».
Desde la puesta en marcha de las normas para salir de la pandemia de la COVID-19, estábamos sujetos a decisiones que podían ser arbitrarias o, por lo menos, ilógicas. Hemos recordado muchas veces y en muchos foros que hay muchas personas todavía que no saben leer ni escribir, hay muchas personas con poca capacidad de comprensión de la lectura y muchas personas con diferentes discapacidades, personas vulnerables que no podían ejercer sus derechos reconocidos por la ONU y la OMS, que hablan de la autonomía personal.
Los nuevos sistemas informáticos, la inteligencia artificial, todas las nuevas tecnologías deben servir y estar para solucionar y garantizar una mayor forma de vida; no se deben usar para generar problemas, y menos usarlas como excusa par abandonar a todas estas personas.
Ahora le pedimos a nuestro Parlament que en esta ley, o en otra, se apruebe la obligación de que las empresas privadas modifiquen sus normas y no obliguen a pedir cita u hora. Una cosa es administrar el tiempo y otra complicarles la vida a sus clientes.
De momento estamos ganando una batalla y eso quiere decir que debemos seguir luchando por mantener y mejorar nuestra democracia.
UN BUEN REGALO DE NAVIDAD.



