Joan Martínez, Síndic Municipal de Greuges de Gavà

Cuando las Naciones Unidas, allá por el año 2000, pregonaba la necesidad de establecer normas y leyes para proteger a las personas mayores, reclamaba a todos los gobiernos que apoyaran las propuestas y políticas que realizaran acciones con la visión de promover el “envejecimiento activo, la autonomía personal…”, fórmulas que desarrollaran sus encargos con el fin de garantizar a los mayores “una vida digna”.

Allá por el 2006, la OMS (Organización Mundial de la Salud) proclamaba su proyecto “Ciudades Amigables Con Las Personas Mayores”.

A dicho proyecto se adhirieron muchas ciudades, entre ellas Gavà, se han hecho muchas cosas y se ha debatido mucho sobre los mayores; pero los proyectos seguían su curso, cada uno por un lado, o el mismo trabajo se llevaba a cabo en diferentes apartados o departamentos de una ciudad, sin conexión entre unos y otros.

Esta desconexión ha hecho que grandes ideas pasaran a ser puntos locales. Las competencias, la falta de normas y, como digo, la falta de conexión no hacía posible que pudiéramos llegar a acuerdos conjuntos que sirvieran para todos.

Las personas mayores tenemos los mismos problemas en todas partes, y muchos.

Podemos darle palos al “Caga Tió”, enviarles una carta a los Reyes Magos o a Papá Noel, pidiéndoles que nos traigan ilusión y algo de alegría para que nos ilumine en estos días.

Se vislumbra que este año sí se está debatiendo en el Parlament de Catalunya una ley para los mayores. En los debates las entidades que defendemos a los mayores estamos aportando cosas, pretendiendo que sea la mejor ley que podamos tener.

Nos queda decir que hay que insistir en que, mientras no tengamos una ley que nos defienda, se tienen que actualizar las viejas o convencer a quien corresponda que actualice sus visiones y aplique conceptos de los momentos en que vivimos.

Escribamos las cartas, este año tenemos algo que pedir a todos nuestros políticos: que se den al 200% en sus esfuerzos para que esta ley sea la mejor ley que necesitamos, que tengan en cuenta que esta ley no solo nos favorece a los que somos mayores, también favorece a nuestros hijos y nietos. Esta ley debe de ser nuestro legado.

Después de todo lo que hemos pasado, la ilusión y la esperanza vienen a nuestras casas.

 

Cal seguir insistint a la ciutadania que usin la Sindicatura com a fet democràtic de la defensa dels nostres drets. Però també hem d’incidir en el coneixement de les normatives, especialment si patim una caiguda en la via pública motivada pel mal estat de les voreres, esglaons, escales metàl·liques, etc. Recordin que cal trucar a la Policia Municipal perquè faci l’informe del fet; això ens servirà per presentar la reclamació, si fos necessària.