Nos están asustando, bombardeándonos con noticias que me dejan perplejo; que vamos a entrar en guerra, que hay que armarse para defendernos, y yo no sé de qué o de quién: americanos, rusos, chinos, entre nosotros mismos. No lo entiendo.
Como siempre, estamos sujetos a las derivaciones de los que mandan o dirigen este mundo, y no solo del país. Aquí entran todos, algo tendrán que ganar.
La globalidad nos lleva a ser individualistas, pero las decisiones las toman otros, y a aguantar.
Bien, asumámoslo, a la mayoría de nosotros nos toca solo pagar y esperar a ver por dónde caen, espero que no sean bombas. De momento nos dicen que hay que aumentar los presupuestos militares, que hay que prepararse; construiremos instalaciones, más barcos, más aviones, más tanques, más munición, que nos hemos quedado obsoletos o lo hemos regalado a otros, que se ve que lo necesitaban más.
Y mientras tanto, los presupuestos en el aire, no lo del armamento, sino no los sociales, las pensiones, la sanidad, y casi todo está en juego. Renovaremos los que ya teníamos, es decir, seguir como antes. Perdón, como antes no, más militarizados.
¿Por qué no se sientan todos en una mesa y piensan en los ciudadanos? Porque a estos les interesa solo el día a día, trabajo, salud, vivir de forma sencilla.
La historia nos recuerda que los conflictos casi siempre se solucionan con guerras. Ha habido pocas ocasiones en las que se hayan solucionado de otra forma; pocas, pero hay, y es por lo que hay que apostar.
Debemos empezar a plantearnos quién manda en democracia y si creemos que somos nosotros. Demos nuestra opinión y no nos dejemos enredar por aquellos que solo buscan sus intereses y lo que menos les importa son los ciudadanos.
Espero que no lleguemos a las manos, mejor tenderlas y esperar que las estrechen. Y garanticemos el bien para las personas.



