socorrismo

La cita es en la playa de Gavà Mar, como no podía ser de otra manera. Nacho Ibáñez llega corriendo a la nueva torre de vigilancia, novedad de este año, que aporta mayor comodidad al trabajo de los y las socorristas que están a su cargo. Y de él mismo, que despliega todo su innegable carisma para hablar de su profesión, que también es su pasión.

Estamos en la playa de Gavà. ¿Qué significa este lugar para ti?

En primer lugar, es mi espacio de trabajo. Aquí desarrollo una de las principales pasiones de mi vida, que es el socorrismo. Un trabajo en el cual diariamente entrenamos y nos preparamos mucho para poder intervenir en emergencias en un sitio donde miles de personas vienen a disfrutar, a pasarlo bien, pero que también tiene muchos riesgos. La playa para mí significa esa combinación de disfrute y de trabajo.

¿Cómo llegas al mundo del socorrismo?

En Argentina terminé el colegio secundario y me interesaba mucho el deporte y también la idea de poder ayudar a otras personas a través de mi profesión. Me parecía muy interesante tener una salida laboral que combinara el contacto con la naturaleza, el deporte y el poder ayudar a otras personas. Así que hice la carrera de guardavidas. Y ese fue mi comienzo en una profesión que con 18 o 19 años no veía para toda la vida, pero que finalmente me atrapó.

¿Por qué decides alargar ese trabajo y dedicar tu vida al socorrismo?

Creo que fue por la sensación de hacer un rescate por primera vez, de ver a una persona que está desesperada dentro del agua y tener la capacidad, el entrenamiento y los conocimientos para poder actuar. Fue algo que me impactó y es una sensación muy bonita que no se te va nunca. Y creo que es esa sensación también la que nos lleva, no solamente a mí, sino a mis compañeras y a compañeros, a intentar mejorar los servicios de socorrismo.

¿Cómo ha cambiado el socorrismo en estos 16 años?

Depende mucho de los países. Aquí en Catalunya veo un progreso, pero todavía no existe ninguna regulación ni a nivel autonómico ni estatal. Piensa que al área metropolitana de Barcelona vinieron 11 millones de bañistas el año pasado. Y no hay ninguna regulación. Cada ayuntamiento hace lo que puede. Y los hay que tienen muy buenos servicios, con una cantidad de socorristas dispuestos en la playa que permiten poder hacer prevención y poder estar rápido en la emergencia. Y hay otros que, lamentablemente, tienen distancias kilométricas. Con tanta distancia entre una torre de vigilancia y otra es muy difícil poder vigilar a todo el mundo. Por eso estamos pidiendo que exista una regulación que estipule mínimos en distancias, en cantidad de personal y en temporalidad. Porque hay lugares que tienen los hoteles llenos desde Semana Santa y comienzan con el operativo en San Juan. Hay días con miles de personas en el agua y nadie vigilándolas.

Últimamente se os ha visto manifestándoos para reclamar mejoras…

Sí. Porque, lamentablemente, la cantidad de muertes por ahogamiento en lo que va de temporada es un récord. Protección Civil está muy preocupada por esta situación. Como colectivo, desde la plataforma SOS Socorristas y UGT, nos hemos manifestado reiteradamente y muy probablemente sigamos con un calendario reivindicativo en el mes de agosto. Incluso no se descarta una huelga. Somos optimistas y esperamos que no tengamos que llegar a un punto así y que la Generalitat nos escuche y podamos tener esa regulación.

¿Crees que los bañistas no respetan el mar como deberían?

Así es. Se piensa que el Mediterráneo es un sitio donde no suceden cosas graves, pero aquí tenemos fuertes oleajes y corrientes. Gavà, por ejemplo, es una playa donde hay muchos rescates acuáticos. Creemos que hay un déficit en la concienciación del usuario, pero también trabajamos frente a eso.

Hoy, por ejemplo, tenemos bandera amarilla. Nos podemos bañar, pero con precaución…

¡La precaución! Es importante que lo digas, porque la precaución incluso se debe tener con bandera verde. El mar es peligroso siempre. Por ejemplo, hay familias que se confían porque los niños llevan manguitos. Y si alguien lee atentamente la letra pequeña que está en el propio manguito, pone que los niños no pueden estar sin la supervisión de un adulto a menos de un metro de distancia, que es un brazo.

Me imagino que un día de playa ideal para ti es estar toda la jornada sin que pase nada…

Exactamente. Ese es el día ideal. Cuando no tenemos que salir corriendo a una emergencia, ni sacar a alguien inconsciente del agua, ni siquiera con picaduras de medusa. En esos días podemos hacer prevenciones, hablar con la gente y terminar la faena tranquilos y tranquilas. Pero, voy a decir la verdad, no hay un solo día del verano en el cual no tengamos una incidencia sanitaria de mayor o menor gravedad. Pero también lo disfrutamos porque es nuestro trabajo y nos pone contentos cuando sale bien.

Apenas te habrán comparado con Los vigilantes de la playa…

Perdón, pero nunca he visto la serie (ríe). Sé quién es David Hasselhoff, pero solo lo he visto correr. En una versión muy cinematográfica del socorrista, nuestro trabajo solamente es el rescate. Y hay muchísimo más trabajo detrás. El rescate es el momento más espectacular, el más adrenalínico, sí. Pero nuestro trabajo tiene que ver mucho también con las incidencias menores y con la prevención.

Y, por si fuera poco, habéis creado las Socolimpiadas de Gavà…

Sí, es algo muy bonito. Surgió hablando en la silla de vigilancia en una rotación con Martín, que es un gran amigo y la persona que coordina esta playa conmigo. Estábamos buscando la manera de mostrarle nuestra profesión a la sociedad de Gavà y pensamos en ese encuentro con socorristas de otras playas para hacer una competencia. Para estrechar lazos entre las y los socorristas de Catalunya y, al mismo tiempo, con la sociedad que se acerca a vernos.

¿Hasta cuándo te ves haciendo de socorrista?

Ahora tengo 31 años y, hoy por hoy, me siento muy bien y me veo muchos años más. Si te sirve como ejemplo, mi primer jefe de guardavidas en Argentina, Daniel, tenía 50 años y nadaba y entrenaba a nuestra par y participaba de los rescates. Y para poner un ejemplo más cercano, el compañero Eduardo de Truca, que es el coordinador de la playa de Sitges, tiene 60 años y probablemente nade y corra a la par, o mejor, que un porcentaje grandísimo de los socorristas. Ojalá yo pueda llegar a los 60 así, me encantaría.

En quatre dades…

Nació muy lejos de Gavà, en Buenos Aires, en 1991. Pero ya ha hecho de nuestra playa su casa, después de tres temporadas coordinando el servicio de socorrismo de Proactiva aquí y en El Prat. Ya suma 16 temporadas de servicio entre Argentina, Brasil, Reino Unido, Canarias y, finalmente, Catalunya. Disfrutando de su trabajo, que define como una tarea de equipo, con unos horarios que se alargan por delante y por detrás por el puro placer de disfrutar su oficina, la playa. También es el portavoz de SOS Socorristes, que quiere poner sobre la mesa las carencias de la profesión y la necesidad de una regulación. Y, por si fuera poco, monta los Juegos Olímpicos de los socorristas en Gavà desde hace tres años. Además, es licenciado en sociología por la Universidad Nacional de Buenos Aires.