¿Por qué decidiste volcar tus experiencias en un blog?
Siempre me ha gustado mucho escribir. Cuando me diagnosticaron el tumor, no me vi con fuerzas para hacerlo, pero más adelante pensé que, a lo mejor, a través de un blog podría ayudar a gente que estuviese en situaciones similares y también desahogarme un poco.
¿Cómo llegó la inspiración?
En la recaída. Siete meses después de la primera operación me volvieron a diagnosticar el tumor. En aquel momento tan duro, un amigo me animó a escribir explicando mi experiencia. En cuanto llegué a casa, esa misma tarde, publiqué el primer artículo. Fue dicho y hecho. Y, poco a poco, cada vez lo ha ido siguiendo más gente, he ido recibiendo más mensajes de apoyo y se ha creado una comunidad muy bonita.
¿Qué es lo que cuentas?
Lo que me ha pasado. Hablo desde una experiencia personal y especialmente de las cosas que me han ayudado a afrontar la enfermedad. Creo que es muy importante tener un proyecto, una ilusión. Si te deprimes y te quedas sin hacer nada, que a veces es lo más fácil, todo será mucho menos llevadero. Hay cosas sencillas como escuchar música o pasear por la playa que te ayudan a llevar una vida que no es como quisieras que fuera. Ahí también entra el propio blog.
El paso por el concurso de 20 Minutos, ¿ha sido satisfactorio?
Estoy muy contenta, muy satisfecha. Me anima a seguir escribiendo porque veo que hay gente a la que le estoy ayudando. Incluso me llegan mensajes de personas que están hospitalizadas dándome las gracias. Te sientes realizada. Es algo muy bonito.
¿Tienes intención de mantener el blog?
Sí, porque me ha ayudado mucho. Además, sin sentirme obligada a publicar muy frecuentemente. Soy partidaria de escribir sólo cuando realmente tenga algo importante que decir. Me gusta que cada artículo tenga significado y cumpla su función de ayudar a otras personas.
¿Y te has planteado dar un paso más y escribir un libro?
Me lo han comentado a menudo, pero lo veo más difícil porque todo el proceso es más complicado. Aunque en un futuro no lo descarto. Creo que, como aún estoy metida en todo esto, es demasiado pronto. Querría acabar, mirar hacia atrás, verlo todo desde fuera y escribir la historia completa.
¿Cómo fue aquel primer diagnóstico?
Fue un jarro de agua fría. No me lo esperaba. Yo estaba en Inglaterra, volvía por Navidad y al aterrizar en el aeropuerto noté que cojeaba. Pensaba que era una contractura pero mi familia se alarmó. Yo no, porque con 22 años no piensas que sea nada grave. Tras hacerme una resonancia magnética, me lo diagnosticaron. El día de Nochebuena me sentaba en Bellvitge con tres médicos que me dijeron que tenía cáncer, que iba a tener que ser fuerte y coger al toro por los cuernos.
¡El día de Nochebuena!
Los médicos no se olvidarán (ríe). Siempre me recordarán como la chica que les dio las navidades.
Finalmente no era exactamente cáncer…
No. Es un tumor benigno, pero es el peor. No se le llama cáncer porque no se trata con quimioterapia, pero tiene un comportamiento cancerígeno porque es muy agresivo. El único método de curación es a través de la cirugía, pero ahora acaba de aparecer un nuevo medicamento que estoy comenzando a probar. Estoy muy esperanzada. Espero que ya haya sido la última operación y que con el tratamiento se elimine por completo.
¿Qué le recomiendas a alguien que reciba una noticia como la tuya?
Siempre preguntar. Sé que da miedo saber a lo que te enfrentas, pero creo que es necesario conocer a tu enemigo para poder luchar contra él. Yo pregunté mucho. Creo que es importante saber qué va a pasar, en cuanto tiempo y a lo que vas a tener que someterte. Porque tienes que prepararte psicológicamente. Además, apoyarte en aquellos a los que más quieres, intentar seguir haciendo cosas para no venirte abajo y, si te han dado esperanzas, luchar porque no todo el mundo las tiene.
¿A ti te las dieron?
Pues no me lo vendieron muy bien (ríe). Me lo pintaron bastante negro. Mi primera reacción fue preguntarle al médico si iba a salir adelante y su respuesta fue que no podía asegurarme nada. Claro, escuchar eso con 22 años es muy duro. Cuando la biopsia confirmó que era un tumor muy raro, algo que nadie esperaba, ya fui absorbiendo la información y recolocando las cosas.
Tu tumor no es habitual. ¿Has conocido a más gente que lo padezca?
Los médicos me advirtieron de que no me metiera en internet porque había muchas mentiras. Al principio les hice caso, pero más adelante no pude evitarlo e investigué. Gracias a eso descubrí a dos chicas argentinas con las que he mantenido el contacto. Una de ellas precisamente ha tomado la nueva medicación que yo acabo de empezar.
¿Cómo ha cambiado tu vida tras el diagnóstico?
Totalmente. Tuve que dejar los estudios de lado, estuve prácticamente un año sin hacer nada. Ahora los he vuelto a retomar pero, a causa del tratamiento, no puedo volver a Inglaterra. Por suerte, he llegado a un acuerdo con la universidad para que me permita hacerlos a distancia.
¿Eres una persona diferente?
Sí, te cambia mucho. Suena típico pero es verdad que te hace ver la vida desde otra perspectiva y aprecias cosas que antes dabas por hecho. Siempre escuchas a los mayores decir que lo más importante es la salud y, cuando te pasa algo así, te das cuenta de que es verdad. Sin salud no puedes hacer nada: no podía correr, no podía hacer un viaje, no podía trabajar. Incluso no podía hacer algo tan simple como salir a pasear. Ahora soy mucho más feliz de lo que era antes. Eso es lo que más me impacta. Es sorprendente, pero la enfermedad me ha hecho ver cosas que, sin ella, no habría llegado a ver.
También se dice que se descubre quién está de verdad a tu lado…
Toda mi familia y mis amigos han estado junto a mí, no me han dejado ni de noche ni de día. Sólo hay una persona que me ha decepcionado, pero hay mucha gente con la que había perdido el contacto que ahora vuelven a estar cerca de mí. He tenido muchas sorpresas, la mayoría positivas.
BIOGRAFIA
La vida de Cristina cambió radicalmente hace poco más de un año. Tenía 22 años, volvía a casa desde Inglaterra donde estudiaba Ciencias Políticas para pasar las vacaciones de Navidad. Pero una molestia en la pierna acabó siendo diagnosticada como un tumor óseo de células gigantes en la pelvis. Tras una operación y una recaída, decidió expresar lo que sentía en un blog (www.cristinarodenas.com).
El blog ha participado en el concurso La Blogoteca del periódico 20 Minutos y la experiencia ha resultado un éxito, quedando clasificado en el puesto 60 entre más de 7.000 y el sexto de su categoría.





